jueves, 8 de septiembre de 2011

Pensar en nada, nadar en todo


En estos tiempos en que la memoria parece justificar hasta las condenas más abismales, aún pienso en que hay un detalle, el que limita el nunca y el para siempre, y será ése mismo el que te volverá inolvidable: Esta canción es para que llegado aquel día en que la nada te logre recordar solamente nada, el pasado entonces se te pueda antojar perfecto.. Y desde ese momento, subidos a sus bordes, entre los dos logremos al fin simpatizar con la sensación de que todo lo que hemos perdido, acaso nunca estuvo donde lo creímos dejar. Así luego, podremos sentarnos en un café cualquiera, a jugarnos en las manos y en la mirada, que siempre hay un día nuevo, un tiempo para resucitar. Y no recordaremos sino lo que nos propongamos (pre)sentir.

sábado, 13 de agosto de 2011

pasando de más

No recordamos cuándo sucedió, esto de envejecer.. Acaso aún no haya sucedido y en nuestro medio camino apostamos a que sí, a que nada podrá ya librarnos de la maldición. Pero acaso también ya fuimos malditos desde el principio, desde aquellos tiempos en que los pasillos se nos antojaban Monumental, como la Caldera del Diablo. Es por ello el homenaje, don Esteban. Para que aún esta sabiduría que nos parece enfermos, sirva para retenernos en la memoria de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que aún no hemos sido: Y he aquí el universo restante: Estamos viejos, y estamos hartos, y sabemos que entre tantos puños agitados, aún nos quedan algunas palabras por decir. Aquellas que en cualquier carretera recordarán los iluminados y olvidarán los incautos. Pero no es que importe mucho: Porque ésta es nuestra vida. Y ud. sabe como yo mismo, que no hemos de cambiarla, aún fuese posible. Es nuestra miseria y nuestra gloria. Y a ella nos debemos, con este manojo de ideas que nos reservan un Paraíso invencible. No se necesita nada más.


miércoles, 6 de abril de 2011

Arqueología de una Víspera Real

No recuerdo quién me refirió aquello de que el ser humano es una constante víspera. Quien fuera, no creo fuese tan importante como ese aquél se pretende jactar. Y yo por este borde de otra noche, apenas puedo jactarme de haber sabido explorar en el genio ajeno. Y encontrarte allí, y dedicarte, acaso sin estridencias pero también sin secretos, todo lo que tu nombre me puede abarcar. Pienso que está más allá de los sueños. Está más cerca de lo que sospechamos. Está a la distancia que aprendamos ascender.
¿No es así el verdadero amor?

sábado, 15 de mayo de 2010

Argumentos en (do) versión

una de las canciones más sinceras que se haya alguna vez escrito.. El Rey lo ha dicho, es una herejía agregar algo más..


viernes, 30 de abril de 2010

argumentos em (mi menor)

canción para despedirse de lo que uno quiere y llevarse consigo la esperanza inútil de que alguna vez uno podrá volver.. si nadie nunca ha vuelto.. Nunca nada volverá.






domingo, 13 de diciembre de 2009

No Argumentos


(homenaje debido desde aquel tormentoso octubre 13)



Hoy de nuevo me quedo sin palabras: Pienso en este amigo de miseria que hoy me dejó para esperarme en otro lugar, en el paraíso personal que nos promete el gran Alejandro, y allá estarás Homero Six, latigueando en tu cola, hocicando el aire unánime, esperando paciente por el momento en que nos volvamos a encontrar, todos juntos y para siempre final..
Y sé que desde ahora y hasta el final, me estará protegiendo desde su cielo canino, de todos los fantasmas infernales que pretendan azotar mi alma dormida.
homero, homero six.. ya es hora de dormir.. vamos perro diondo.. Dormí tranquilo..
Chau, Homer.. Pórtate bien.
Te voy a extrañar.

domingo, 23 de agosto de 2009

Argumento cinco

Uno de estos días te escuché en una canción. Ella y vos me hablaban entre notas y confesiones, me cantaban esa letra que desde antes de todo, de nada, yo intenté desentonar. Y entendí que vos como la música son pasajes sin entorno, sin continente, no necesitan de espacio para agredirme, ni tiempo para aprender a olvidar.. Y luego de esperar por aquello que supuse verdadero, me cansé de repetirme en coro, de desvanecerme en un solo, de esperar en vano la merecida ovación.
Desde entonces ya no te pude volver a componer.
Uno de aquellos días te advertí en una amenaza. Ella y vos me reclamaban toda atención. Como un símbolo de lo inabarcable, me encontré ante tu nada, toda hecha de ausencia, de nada y gracias por todo. Ahora debo irme, ahora debo volver a no ser.. Y no volví a reconocer el peligro de la caída. El precipicio me halló injuriando en vacío, colgado de tu nombre, como esos ecos que se pierden bajo los pies, hundiéndose sin remedio, descendiendo.. Sin caída final.
Desde entonces, ya no te quise volver a rescatar.
Uno de otros días te descubrí en una película. Ella y vos me contaron aquello que yo siempre quise escribir, esto que hoy pretendo salvar. Me enseñaron que para argumentar nuestra historia era preciso revolver en el caos, desatender el presente y retornar sobre el recuerdo defectuoso, aquel que se encapricha en confesarme que todo lo que pasó tuvo su efecto, que todo lo que vivimos estuvo de alguna manera alentada por el bienestar de alguno impreciso, para provecho de alguno de—más. Y yo comprendí que para salvarte, para no dejarte morir en mí, tenía que aprender a despedirme desde antes, acaso desde la primera vez en que te dije adiós.
Desde entonces ya no hago más que regresar.
Ahora.. ¿Por qué insisto con esto?
Acaso porque cualquiera de algún día el inventarte será mi único argumento. El único factible para volverte a frecuentar.
Hasta entonces..