domingo, 4 de noviembre de 2018

Dar de nuevo

Un día vacío —como lo es cualquier domingo— el repiqueteo de un recuerdo me trajo hasta esta entrada. Ya no había registros de estas letras o ideas que en otros tiempos plasmé en esta pared impresionista. Pero de algún modo me hallé. Y quise volver a intentarlo. Por qué no. En este futuro espantoso que nos cierne el propio presente, no queda mucho más. He de volver a horadarme, he de volver a argumentar. El demonio no sabe de silencios.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Pensar en nada, nadar en todo


En estos tiempos en que la memoria parece justificar hasta las condenas más abismales, aún pienso en que hay un detalle, el que limita el nunca y el para siempre, y será ése mismo el que te volverá inolvidable: Esta canción es para que llegado aquel día en que la nada te logre recordar solamente nada, el pasado entonces se te pueda antojar perfecto.. Y desde ese momento, subidos a sus bordes, entre los dos logremos al fin simpatizar con la sensación de que todo lo que hemos perdido, acaso nunca estuvo donde lo creímos dejar. Así luego, podremos sentarnos en un café cualquiera, a jugarnos en las manos y en la mirada, que siempre hay un día nuevo, un tiempo para resucitar. Y no recordaremos sino lo que nos propongamos (pre)sentir.

sábado, 13 de agosto de 2011

pasando de más

No recordamos cuándo sucedió, esto de envejecer.. Acaso aún no haya sucedido y en nuestro medio camino apostamos a que sí, a que nada podrá ya librarnos de la maldición. Pero acaso también ya fuimos malditos desde el principio, desde aquellos tiempos en que los pasillos se nos antojaban Monumental, como la Caldera del Diablo. Es por ello el homenaje, don Esteban. Para que aún esta sabiduría que nos parece enfermos, sirva para retenernos en la memoria de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que aún no hemos sido: Y he aquí el universo restante: Estamos viejos, y estamos hartos, y sabemos que entre tantos puños agitados, aún nos quedan algunas palabras por decir. Aquellas que en cualquier carretera recordarán los iluminados y olvidarán los incautos. Pero no es que importe mucho: Porque ésta es nuestra vida. Y ud. sabe como yo mismo, que no hemos de cambiarla, aún fuese posible. Es nuestra miseria y nuestra gloria. Y a ella nos debemos, con este manojo de ideas que nos reservan un Paraíso invencible. No se necesita nada más.


miércoles, 6 de abril de 2011

Arqueología de una Víspera Real

No recuerdo quién me refirió aquello de que el ser humano es una constante víspera. Quien fuera, no creo fuese tan importante como ese aquél se pretende jactar. Y yo por este borde de otra noche, apenas puedo jactarme de haber sabido explorar en el genio ajeno. Y encontrarte allí, y dedicarte, acaso sin estridencias pero también sin secretos, todo lo que tu nombre me puede abarcar. Pienso que está más allá de los sueños. Está más cerca de lo que sospechamos. Está a la distancia que aprendamos ascender.
¿No es así el verdadero amor?

sábado, 15 de mayo de 2010

Argumentos en (do) versión

una de las canciones más sinceras que se haya alguna vez escrito.. El Rey lo ha dicho, es una herejía agregar algo más..


viernes, 30 de abril de 2010

argumentos em (mi menor)

canción para despedirse de lo que uno quiere y llevarse consigo la esperanza inútil de que alguna vez uno podrá volver.. si nadie nunca ha vuelto.. Nunca nada volverá.






domingo, 13 de diciembre de 2009

No Argumentos


(homenaje debido desde aquel tormentoso octubre 13)



Hoy de nuevo me quedo sin palabras: Pienso en este amigo de miseria que hoy me dejó para esperarme en otro lugar, en el paraíso personal que nos promete el gran Alejandro, y allá estarás Homero Six, latigueando en tu cola, hocicando el aire unánime, esperando paciente por el momento en que nos volvamos a encontrar, todos juntos y para siempre final..
Y sé que desde ahora y hasta el final, me estará protegiendo desde su cielo canino, de todos los fantasmas infernales que pretendan azotar mi alma dormida.
homero, homero six.. ya es hora de dormir.. vamos perro diondo.. Dormí tranquilo..
Chau, Homer.. Pórtate bien.
Te voy a extrañar.

domingo, 23 de agosto de 2009

Argumento cinco

Uno de estos días te escuché en una canción. Ella y vos me hablaban entre notas y confesiones, me cantaban esa letra que desde antes de todo, de nada, yo intenté desentonar. Y entendí que vos como la música son pasajes sin entorno, sin continente, no necesitan de espacio para agredirme, ni tiempo para aprender a olvidar.. Y luego de esperar por aquello que supuse verdadero, me cansé de repetirme en coro, de desvanecerme en un solo, de esperar en vano la merecida ovación.
Desde entonces ya no te pude volver a componer.
Uno de aquellos días te advertí en una amenaza. Ella y vos me reclamaban toda atención. Como un símbolo de lo inabarcable, me encontré ante tu nada, toda hecha de ausencia, de nada y gracias por todo. Ahora debo irme, ahora debo volver a no ser.. Y no volví a reconocer el peligro de la caída. El precipicio me halló injuriando en vacío, colgado de tu nombre, como esos ecos que se pierden bajo los pies, hundiéndose sin remedio, descendiendo.. Sin caída final.
Desde entonces, ya no te quise volver a rescatar.
Uno de otros días te descubrí en una película. Ella y vos me contaron aquello que yo siempre quise escribir, esto que hoy pretendo salvar. Me enseñaron que para argumentar nuestra historia era preciso revolver en el caos, desatender el presente y retornar sobre el recuerdo defectuoso, aquel que se encapricha en confesarme que todo lo que pasó tuvo su efecto, que todo lo que vivimos estuvo de alguna manera alentada por el bienestar de alguno impreciso, para provecho de alguno de—más. Y yo comprendí que para salvarte, para no dejarte morir en mí, tenía que aprender a despedirme desde antes, acaso desde la primera vez en que te dije adiós.
Desde entonces ya no hago más que regresar.
Ahora.. ¿Por qué insisto con esto?
Acaso porque cualquiera de algún día el inventarte será mi único argumento. El único factible para volverte a frecuentar.
Hasta entonces..

lunes, 13 de julio de 2009

Argumento cuatro

Anoche no pude dormir. Me entretenía con crueldad la letra soñada de una aventura que no fue. Vueltas y saltos de tiempo son a menudo desaconsejables para el alma, ese abismo incomprensible desde donde la agonía vocifera su maldición:
Es ésta mi maldición:
Hubo un tiempo como el de anoche, en el que te (entre)tuve, de tu vos (entre)tejí una red de sonidos e imágenes con forma de palabra.. Hoy con el tiempo al revés, sé que no te supe, mis palabras y mis alardes no te supieron (con)formar..
Hace poco, te fuiste, porque no era cómodo quedarse por mí. Hace nada, volví a leerte, para confesarme a mí mismo que nunca aprendí a despenalizar tu crimen. Sólo entiendo que me mataste el deseo de soñarte, de acostumbrarme a aletargar mis sueños y en madrugada de insomnios, desenrollarlos para vos.
Y hoy ya es tarde de nuevo, de viejo. Siento la tormenta en los dedos, porque ya no llueve en mis recuerdos, están secándose entre fracasos y llamaradas de pena, pues ya no puedo escribir. O si lo hago, es apenas un chispazo en la noche eterna del alma, donde ya no alcanza el olvido para volver a dormir.
Y sé que hoy tampoco dormiré. Y aún sin entender muy bien lo que me espera tras tanta fatiga de gloria efímera, entiendo acaso que si no mañana, alguna vez volveré a ser yo, mi yo inconsistente y mediocre, o quién sabe: Alguien peor. Porque los triunfos no son gratuitos. Siempre el universo reclama una usura inevitable, impagable, abismal. Y éste que me ha convocado es un agujero muy grande, desde donde se ve la nada en la oscuridad.
Creo que ya nunca he de dormir. Vuelvo a mi abismo, del que prefiero no salir. Y me están escaseando los argumentos.
Si al menos dejara de caer..

viernes, 6 de febrero de 2009

Argumento tres

En un tiempo consideré la posibilidad del desprendimiento: Caer sin vacíos, con pesos de alma en los zapatos y la mirada gris abarcando los cinco horizontes. Sólo de esa manera, intuía, podría alcanzar mi yo. Era afortunado entonces en la caída, en la esperanza del bajo fondo, en la materia amortiguada y la muerte sobrevolando como una salvación: ¿Acaso como carne y sangre el hombre puede aspirar a otra solución? Y de pronto, la pregunta es la que ocupa el lugar al que siempre llegamos tarde: Acaso hemos de aprender del silencio, de la filosofía de la piedra: «Nadie responda, pues responder es darle más poder al interrogante».
Por eso hoy que aún sigo cayendo, me precipito en silencio, acuciado por una resignación indudable: Yo no tengo salida, cada día es una entrada que abre su oferta de aniquilación, pero no la acepto. La transformo en símbolo, y me adjudico estas palabras de mensaje, de botella a medio desperdiciar: Si el mundo manipula un truco que nos comprende, he ahí una señal.. Si ha de perjudicarnos, tal vez llegue, siquiera, a otro simple obstáculo más.
Pero sabré cómo eludirlo.

viernes, 16 de enero de 2009

Argumento dos

Yo estuve en la selva oscura, eran mis guías el jaguar, el águila, la serpiente. El augurio de un descenso atroz era excesivo, pero proverbial. Alguien me dijo –acaso un artista, acaso un amor, alguien sugirió un retorno a la selva, uno más, a por un nuevo comienzo: Me animé: Porque la imposibilidad, me dijo alguien –acaso una publicidad, acaso un amor, es la palabra que mejor le cabe a los cobardes: Me reanimé. Y volví a mi montaña de selva oscura, a un nuevo comienzo, y cuántos van, cuántos van ya. Y aunque haya entrado solo, sólo debo hacerlo. Porque alguien me dijo –acaso un dios rechazado, acaso una voz en papel, alguien me alentó a escribir con sangre, a no ser un pensador de ocasión.
Y ahora cuando los relojes regresivos cuentan sobre un principio de final, alguien –acaso yo mismo, acaso un amor, alguien proclama la batalla desde la derrota, la ascensión desde la caída, la vida desde la oscuridad.
Porque alguien me dijo –acaso una historia, acaso mi amor, ella me dijo que antes de mí nunca había visto nevar. Y que si aún persisto en la memoria, es porque la tormenta no sabe ya cómo (hacerme) cesar.
Y entonces y luego y ahora yo, con mis manos afiladas y mi sangre boca arriba, ahora vuelvo a buscar la belleza en el frío, en la ausencia, en las visiones imposibles del mundo, siquiera del mío –acaso para enseñarte sus altos y bajos, en el lenguaje que nunca supe controlar, éste que me mata cada noche, éste que cada día me reclama como inmortal.

martes, 23 de diciembre de 2008

Argumento uno

Repasar una página en blanco requiere de una ardua dedicación. No resulta sencillo adquirir la disciplina adecuada cuando el error permanece mimetizado por la nada. Y es en una noche abierta al olvido, cerrada a la ilusión, es en esa noche precisa, es preciso encender una fogata en mi cuarto, en mi pieza, despedazado y cantando, esperando por una redención que me apura, que no me deja un vértice de equivocación. Y yo me quedo en blanco, sin encontrar mi error.. Mas es en este tipo de noches, cuando la algarabía se nota distante, es cuando más uno intenta empujar, solazarse con una esperanza que no promete retornos, mas sí conclusiones que un amigo, que un hermano, se ha tomado la molestia de reportar:
«Es mejor ser siempre, que alguna vez haber sido».
Y sólo por esa frase, uno se siente, se sienta, con ganas de volver, con ansias de seguir.
Acaso sea mejor así.